25 años después, Valledupar vuelve a encontrarse con la memoria de Consuelo Araújo Noguera

Con música, memoria, tradición y encuentros culturales, Valledupar conmemorará los 25 años de la partida de una mujer que hizo de la defensa del vallenato una causa de vida.

25  Años después de su partida, su nombre sigue vivo en las calles de Valledupar, en las historias de los juglares, en los escenarios donde se escucha un acordeón y en la memoria de quienes reconocen en ella a una de las grandes gestoras de la cultura vallenata.

Por ello, la ciudad se dispone a conmemorar el aniversario de su partida con una programación cultural bajo el nombre “La Cacica Vive”, un homenaje que propone mantener encendida la memoria de una mujer cuya vida estuvo profundamente vinculada a la defensa, promoción y preservación del folclor.

Más que recordar una fecha, la programación busca convertir la memoria en encuentro y reivindicar un legado que sigue haciendo parte de la identidad de Valledupar.

La programación comenzará el 17 de septiembre, a las 4:00 de la tarde, con la apertura de La Casona, en la Plaza Alfonso López, espacio que dará inicio a esta serie de actividades en homenaje a ‘La Cacica’.

Ocho días después, el 25 de septiembre, nuevamente en la Plaza Alfonso López, la música será protagonista con el Concierto Inmersivo “La Cacica Vive”, programado para las 4:00 de la tarde.

La propuesta convierte el acordeón y los sonidos del vallenato en una manera de evocar a quien dedicó buena parte de su existencia a defender la cultura de esta región. Será también una oportunidad para que quienes conocieron su historia y quienes pertenecen a nuevas generaciones se encuentren alrededor de una memoria que permanece vigente.

El día central de la conmemoración será el 29 de septiembre, fecha en la que se cumplen 25 años de su muerte.

A las 8:00 de la mañana, el Monumento a la Pilonera Mayor será escenario de una ofrenda floral, en un acto que invita a rendir homenaje a la mujer que hizo de la cultura vallenata uno de los grandes propósitos de su vida.

La organización propone para este momento un encuentro cargado de identidad regional, con traje de pilonera y liqui liqui como código de vestuario, evocando dos expresiones profundamente relacionadas con la tradición cultural del Caribe.

La jornada continuará a las 9:00 de la mañana, en Areandina, con el conversatorio “Del juglar a la memoria: la cadena que salvaguarda el vallenato”. 

Consuelo Araújo Noguera fue mucho más que una promotora del vallenato. Fue una mujer que comprendió que detrás de cada canción, cada acordeón y cada juglar existía una historia que merecía ser contada y preservada.

Su aporte a la cultura vallenata estuvo ligado de manera especial al Festival de la Leyenda Vallenata, pero su legado cultural trasciende este escenario. Su mirada sobre el folclor ayudó a poner en valor a los protagonistas de una tradición que con el paso de los años alcanzaría reconocimiento nacional e internacional.

También dejó un importante legado literario con varias obras de interés cultural como “Vallenatologia”, “El Lexicón del Valle de Upar” y “Escalona, el hombre y el mito”. 

Su historia permanece como una invitación a seguir contando la historia del vallenato y a proteger sus raíces. 

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