La fanaticada cumplió la cita anual en jardines del Eccehomo para conmemorar natalicio de Diomedes Díaz

Por : Lida Mendoza Orozco
En medio de cantos, versos, flores, recuerdos y hasta cervezas, cientos de seguidores del “Cacique de La Junta”, Diomedes Díaz, volvieron a reunirse en el cementerio Jardines del Ecce Homo, en Valledupar, para conmemorar su natalicio y rendir homenaje a uno de los artistas más influyentes del vallenato.
Desde las primeras horas de la mañana, fanáticos llegados de distintos rincones de Colombia comenzaron a acercarse al lugar donde descansan los restos del cantor campesino. Algunos llevaron serenatas, otros flores amarillas y fotografías antiguas, LP, CD, calcomanías, mientras otros decidieron tomarse fotos sentados junto a la tumba mientras cantaban sus canciones, esas que siempre han acompañado las celebraciones, amores y desamores de generaciones enteras.
La escena, se repite cada año en esta fecha especial, su hermano Elver Díaz se ha encargado de que así sea; llega con sus cantos a recordar al ídolo de multitudes, a agradecer a los fanáticos por su fidelidad y a mantener vivo el legado de la dinastía. A Elver lo acompaña siempre Joaquín Guillén “el amigo de todos”, el que siempre “ha estado ahí” para “El Cacique”, ese que aprovecha cualquier momento para recordarlo no solo como artista sino como ser humano.
La romería refleja el vínculo emocional que todavía mantiene el pueblo vallenato con quien marcó una época en la música colombiana. A más de una década de su fallecimiento, el legado de Diomedes sigue vivo en las parrandas, emisoras y reuniones familiares donde sus canciones continúan siendo protagonistas.

Cristóbal Javier Piñeres se declara diomedista, “desde niño sigo su música y recuerdo que cuando ya era muchacho me escapaba para ir a las casetas donde iba a presentarse Diomedes. Mi canción preferida es Experiencias vividas porque narra toda su historia”, dijo emocionado.
Fercho Castro se vino desde el Charco, Nariño para seguir contagiándose con el vallenato “Diomedes Díaz fue quien me trajo al vallenato, con la canción Me deja el avión y hoy celebro su cumpleaños desde aquí desde Valledupar. De él destaco su carisma su forma de interpretar las canciones, eso era fantástico”.
Luz Marina Zuleta Jiménez se reconoce como la más diomedista de todas sus fanáticas, conoció al artista cuando apenas tenía 12 años y él 15, estudiaron juntos en la Concentración San Joaquín de Valledupar, ella recuerda que Diomedes siempre cantaba en parranditas y actos cívicos, “Era un ser humilde y muy familiar y como artista el más grande, el número uno, la canción que más me gusta es “Mi muchacho”que le compuso a su hijo Rafael Santos a quien quiero mucho”.

Diana Machado se mostró muy emocionada durante los actos que se realizaron ante la tumba de Diomedes Díaz. Ella viajó desde Barranquilla “Diomedes vivirá por siempre porque el que no se olvida vivirá para siempre soy diomedista porque como él no hay nadie se identifica con la canción “Mi fanaticada”, la siente suya porque se considera su más fiel fanática.

En los alrededores del cementerio no faltaron los vendedores de fotos y recuerdos alusivos al cantante, así como grupos de seguidores que improvisaron versos y corearon clásicos que aún estremecen a sus admiradores.
Para los seguidores más fieles, visitar su tumba cada natalicio se ha convertido en una especie de peregrinación sentimental. Allí no solo recuerdan al artista, sino también la época dorada del vallenato.
Aunque el tiempo pasa, el fervor de sus fanáticos permanece intacto. En Valledupar, ciudad que tantas veces cantó en sus composiciones, el nombre de Diomedes Díaz sigue despertando nostalgia, admiración y un profundo sentimiento de pertenencia cultural.




