La Vida de barrio de Getsemaní, de Cartagena, ya es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación

En un acto que reconoce el valor de las comunidades como portadoras del patrimonio vivo, el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes entregó oficialmente a la comunidad del barrio Getsemaní en Cartagena, la Resolución No. 0350 del 5 de junio de 2026, mediante la cual la “Vida de Barrio de Getsemaní” fue incluida en la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial del ámbito nacional y se aprobó su Plan Especial de Salvaguardia (PES).

La ceremonia fue realizada en la Plaza de la Santísima Trinidad, importante escenario de la vida cotidiana del barrio, sector popular de la ciudad de Cartagena, donde el Ministerio de las Culturas reconoció oficialmente a una manifestación construida por sus habitantes y que reúne las formas de habitar, convivir, relacionarse y construir comunidad en el barrio.

La ministra de las Culturas, Yannai Kadamani, destacó que “siete años tuvieron que pasar para que una institución escuchara y atendiera la necesidad de entender que los patrimonios inmateriales no solo se construyen en territorios regionales alejados de los centros capitalinos, que hay patrimonio urbano que se construye en los barrios de las ciudades con la dificultad de sobrevivir a las influencias externas. Esta es la primera declaratoria que reconoce la vida de barrio como unas prácticas tradicionales diversas, con músicas, danzas, cocinas, y formas propias de relacionamientos entre sus habitantes”.
La Vida de Barrio de Getsemaní destaca diferentes prácticas, como la solidaridad vecinal, la memoria colectiva, la tradición oral, los juegos, las fiestas populares, las cocinas tradicionales, los oficios, la apropiación del espacio público y una identidad barrial que ha logrado mantenerse viva pese a las transformaciones que ha experimentado el territorio.

La inclusión de esta manifestación en la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial del ámbito nacional es el resultado de un proceso impulsado desde 2019 por ocho organizaciones comunitarias y sociales del barrio, que promovieron este reconocimiento como una estrategia para proteger el patrimonio cultural frente a fenómenos como la turistificación, la gentrificación y la pérdida progresiva del uso residencial en Getsemaní.

“Por eso un plan para Getsemaní comprendía varios retos para construir un expediente que tuviera en cuenta sus realidades y no que las maquillara, que entendiera sus confrontaciones, pero también sus riquezas. No podemos permitir que este sea un documento que se archive en la oficina de un administrador de una entidad. Tenemos que trabajar articuladamente para que se logre la exoneración de las cargas tributarias de las casas de los habitantes del barrio y se construya el calendario de festividades, porque ese es su motor económico. Cartagena tiene todo el potencial para dejar de ser un destino turístico de sol y playa y convertirse en un destino turístico de prácticas artísticas y culturales, porque si los extranjeros conocen esta diversidad cultural van a querer aprender”, añadió la ministra.

Tras el aval otorgado por el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural en diciembre de 2020, entre 2021 y 2025 se desarrolló un proceso de formulación, revisión técnica y concertación del Plan Especial de Salvaguardia, acompañado por el Ministerio de las Culturas.

Posteriormente, el 17 de septiembre de 2025, el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural aprobó por unanimidad la inclusión de la manifestación en la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial del ámbito nacional.

De este proceso se puede destacar su carácter innovador. El Plan Especial de Salvaguardia incorpora un enfoque de patrimonio integrado que articula la protección del patrimonio cultural inmaterial con instrumentos de planificación territorial como el Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP) del Centro Histórico de Cartagena, el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) y los planes de desarrollo.Con la entrega oficial de la Resolución, el Gobierno nacional reafirma su compromiso con la protección del patrimonio vivo, el fortalecimiento de las comunidades y la defensa de los territorios donde se construye la identidad cultural de Colombia.




