El poder de las mentiras 

Por: Roque Filomena 

Las mentiras sostienen al mundo en que vivimos y es tan grande su poder que se hace difícil dudar de su supuesta verdad, que nos confunde, nos engaña y nos adoctrina de tal manera que llegamos a creer y hasta defender con férrea decisión que, si se analizan detenidamente, pueden resultar hasta extrañas al pensar que alguna vez las creímos. 

Es infinita la capacidad que tiene el ser humano para mentir pero también para inventar y distorsionar una verdad que muchas veces perdemos el hilo de donde comienza una y donde termina la otra, porque la astucia de montar mentiras conlleva a fabricar verdades y deformar realidades de manera impecable e implacable que nadie nota el sello de una falsa producción. 

El arte de engañar ha resultado ser un atributo del ser humano y en ocasiones requiere de inteligencia por parte de la persona que tiene el poder de mentir y de la complicidad de quienes aceptan ya sea por  ingenuidad o por conveniencias dichas falsedades, pero también de quienes prefieren seguir engañados que desilusionarse con las duras verdades, unas palpables y otras ocultas.

La mentira se ha convertido en la ideología del poder y de acuerdo con la doctrina de Maquiavelo, se explica “un modelo de poder basado en la fuerza que necesita de la mentira y la falsedad como estrategia”. Las intenciones del poderoso siempre deben mantenerse ocultas, lo cual ha prevalecido hasta ahora donde ya no es tan necesario mentir para engañar porque” la mentira ha pasado a ser parte del poder”, es su esencia y se ha convertido en una poderosa realidad. 

De esta forma la mentira construye esa realidad que se impone en la conciencia de los ciudadanos y funciona como la única verdad posible para construir un poder que se hace ver como benefactor pero que la contraparte responde también con la  construcción social de otra mentira, introduciéndonos en un juego de espejos donde difícilmente podemos ver cuál es el verdadero reflejo de la verdad al encontrarnos perdidos entre tantas mentiras.

El problema del mundo que conocemos no tanto es el poder sino la mentira que lo sustenta, creando al mismo tiempo todo un equipo humano que son los que sostienen el engaño y se benefician fielmente de la poderosa máscara de la mentira.

Comparte lo que te inspira