La fiesta del patrono San Juan Bautista, legado de fe, tradición e identidad cultural de un pueblo

Por: Lida Mendoza Orozco
“Siempre el 24 de junio a eso de las cinco de la tarde, la procesión del Bautista está en la calle va el padre diciendo salve por la calle del Embudo”
Este estribillo de la canción “De fiesta mi pueblo” del gran Máximo Movil suena cada año y es cantada “a todo pulmón” por los sanjuaneros que viven con gran fervor la fiesta de San Juan Bautista, santo patrono del municipio de San Juan del Cesar, sur de La Guajira.
Cada año, el pueblo se viste de gala para rendir homenaje a su santo patrono, San Juan Bautista, en una celebración que va más allá de lo religioso y se convierte en símbolo vivo de identidad cultural, memoria colectiva y orgullo sanjuanero.

Tradicionalmente cada 24 de junio reúne a familias enteras, visitantes y comunidades rurales alrededor de una programación religiosa, musical y folclórica que mantiene viva la esencia del pueblo. La alborada, la procesión, las eucaristías y las expresiones artísticas se viven con fe y gozo en un escenario de alegría popular.
Más allá de la devoción católica, la fiesta de San Juan Bautista representa un encuentro con las raíces culturales de la región. El vallenato, la música de banda y la gastronomía local ocupan un lugar especial dentro de la programación, fortaleciendo el sentido de pertenencia de las nuevas generaciones.
Sin embargo, cuando llega junio también aparece la nostalgia de aquellos sanjuaneros que un día tuvieron que irse del pueblo buscando otros caminos, otros sueños y otras ciudades.
Las fiestas patronales de San Juan Bautista no son solamente una celebración religiosa. Es el recuerdo intacto de la infancia, era el día de estrenar ropa para ir a la misa, se escuchaba el eco de las campanas al amanecer, se sentía el olor a incienso, el sabor de los “cachitos” aquellos helados cremosos que ofrecían los vendedores en la plaza de Bolívar a la entrada de la iglesia, la música de banda que sonaba mientras el estallido de la pólvora aparecía para alegrar la fiesta, esa que algunos hijos del pueblo viven en lejanía en medio de la nostalgia y la melancolía, mientras otros llegan de distintos lugares a cumplir la cita anual, reencontrarse con sus tradiciones y con su identidad.
Quienes viven lejos saben que no existe distancia capaz de borrar la emoción de recordar esas calles llenas de gente, la procesión, los reencuentros familiares y las casonas coloniales del marco de la plaza de Bolívar adornadas para celebrar al santo. En cada sanjuanero ausente habita una memoria que regresa puntual cada junio, como si el pueblo los llamara por su nombre. Es una cita inevitable con los recuerdos, es el momento en que el corazón vuelve al pueblo, aunque el cuerpo permanezca distante.
Recuerdos de las patronales en mi infancia

Sin duda, esta tradicional fecha de celebración del santo patrono de San Juan del Cesar, mi pueblo, siempre me trae recuerdos. Mi mente viaja a los años de infancia cuando en plenas vacaciones escolares se hacía un alto en los juegos para cumplir con esa costumbre religiosa.
Era el día de madrugar para ir a misa estrenando atuendos, para ir al templo, donde por algunos años en esa fecha, también se celebraron bautismos. Hasta allí, llegaban muchas familias, las damas ataviadas de lino blanco para la ocasión con sus abanicos de mano a la usanza española, los señores muy bien vestidos como era la costumbre, las jóvenes con novedosas “pintas” a la moda y los más pequeños bien acicalados para rendir culto al santo, aunque muchos traviesos corrían presurosos dentro del templo como si estuviesen jugando en el parque con la inocencia de la infancia.

Mientras, en la plaza Simón Bolívar, donde en esa época vivían familias de estrato social alto, confluían todos los sanjuaneros sin distingo de clases, los vendedores de helados, paletas, algodones y crispetas de colores, y todo tipo de juguetes que tanto encantaban a los chicos, se confundían con las familias de la alta sociedad, con aquellos que llegaban de la zona rural o de otros estratos sociales de la población; todo esto hacía parte de las costumbres que se vivían en el pueblo en aquellos años en los que los chicos esperábamos ansiosos las 4:00 de la tarde para caminar la procesión y recorrer las calles en medio del jolgorio. Afortunadamente las costumbres y tradiciones de las fiestas patronales permanecen, el fervor y la alegría inundan la población cada 24 de junio.
La fiesta en el Félix Arias
El barrio Félix Arias se apropió de esta fiesta desde que fue fundado; por eso es también protagonista cada 24 de junio. Allí se reúnen los emprendedores para dar muestra del talento sanjuanero en distintas facetas. Allí tradicionalmente, se ubica una gran tarima donde se presentan agrupaciones musicales que hacen el deleite de los asistentes quienes también disfrutan de la popular tradición de quemar pólvora o castillo como se les llama en los pueblos.

La cita más esperada es ahora a las cinco de la tarde porque como dice la canción del compositor sanjuanero Máximo Móvil, es cuando el patrono recorre las calles del pueblo en una larga procesión a la que asisten familias enteras que fervorosamente acompañan la imagen del Bautista, recordando el gran significado de esta figura en la vida de Jesucristo. Durante el recorrido es infaltable la oración, se entonan alabanzas pero también se canta con el alma “De fiesta mi pueblo”, que narra la historia vivida por el compositor que en una oportunidad estando enfermo en una clínica no pudo asistir a las fiestas patronales y en su composición hace remembranza de personajes icónicos, tradiciones y costumbres de esa fecha especial, que a pesar de los años se conservan y se mantienen por parte de los fieles católicos sanjuaneros, que han convertido esa canción en un himno con el propósito de que las nuevas generaciones no olviden la riqueza cultural y religiosa de este pueblo.
Una tradición que fortalece la economía y el turismo

San Juan del Cesar, municipio reconocido por ser cuna de grandes compositores vallenatos, encuentra en esta celebración una oportunidad para reafirmar su legado histórico y cultural. Durante las festividades, propios y visitantes comparten espacios donde la tradición oral, las costumbres campesinas y el espíritu comunitario cobran protagonismo.
La celebración también dinamiza la economía local. Comerciantes, artesanos y emprendedores aprovechan la temporada para mostrar sus productos y fortalecer el turismo cultural en el municipio. Hoteles, restaurantes y espacios públicos reciben a decenas de personas que llegan atraídas por la hospitalidad sanjuanera y el ambiente festivo.
En tiempos donde muchas tradiciones enfrentan el riesgo del olvido, las fiestas patronales de San Juan Bautista continúan siendo un puente entre el pasado y el presente. Es una manifestación de resistencia cultural que mantiene unida a la comunidad alrededor de la fe, la música y las costumbres que identifican al pueblo sanjuanero.
Así, entre cantos, procesión y eucaristía, San Juan del Cesar reafirma año tras año que su identidad cultural sigue viva entre sus habitantes porque costumbre sanjuanera es entregar el corazón.
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