“Mondis miquis joping yegua” 

Cuatro años sin este valor periodístico deportivo barranquillero .-

Por: Wilber José Fábregas Molina 

Su nombre José Víctor De Castro  Carrol  conocido popularmente como  “Chelo De Castro C”. Pa más señas, roqueño de pura cepa, le cantaba la verdad en la cara a quien fuera y era famoso por sus dichos, cualidad que lo caracterizó, como este: “Mondis Miquis Joping Yegua”  para referirse a un tema de moda con las exquisiteces del caso.

Hace 4 años,  el 20 de junio de 2022 falleció a la edad de 102 años. Había nacido  en  1920 frente a la Plaza de San Mateo en el tradicional barrio de  su San Roque querido de la ciudad de Barranquilla,  en la carrera 36 entre calles 38 a 40,un 19 de marzo, día en que se celebran las fiestas de San José. Se llenaba de orgullo como  roqueño porque el barrio fue el sector de ese entonces, privilegiado, por estar habitado por familias de inmigrantes que le dieron una estirpe a la ciudad, un desarrollo comercial.  

Proveniente de una tradicional familia barranquillera entre quienes sobresalen el general Diego A. De Castro, primer gobernador del departamento del Atlántico y Arturo De Castro, quien a principios del siglo XX le dio gran impulso al fútbol en Colombia.

Desde muy niño tuvo sus pensamientos en el deporte. Como estudiante fue ejemplar. Sus estudios los adelantó en el colegio San José, el cual estaba localizado a solo dos cuadras de su residencia, pero debido a una crisis que arremetió a Colombia continuó en el Barranquilla para Varones, plantel famoso en su época por su ímpetu deportivo; allí compartió experiencias académicas con periodistas famosos entre ellos: Rafael Copell, Humberto Perea y por ser travieso, como varios jóvenes,  – en una forma sana como sostiene – fue sancionado en más de una ocasión.

Actividad pública 

Por espacio de 28 años Chelo De Castro se desempeñó como  Jefe de Espectáculos Públicos de la Alcaldía cuando Barranquilla era Municipio, Secretario Privado de Alcaldes pero en calidad de encargado, entre ellos de Rafael Gerleìn, Ernesto McCausland y Rodrigo Carbonell, y su paso en el sector oficial le sirvió mucho porque logró realizar trabajos en beneficio de la comunidad y por su tiempo de labores fue pensionado.  

En lo periodístico 

Todo periodista deportivo tiene su forma de escribir con un léxico, muy representativo por cierto, pero la de Chelo es  exclusiva. Combina sus escritos resaltando los dichos propios del barranquillero, con un lenguaje agradable. Como él lo manifiesta: “La afición por el deporte lo llevo en la sangre”. Se animó a seguir  los pasos de un primo suyo, Eduardo De Castro, quien lo ayudó mucho a incursionar en la vida deportiva.

¿De dónde le nace la vena de periodista ?

“La heredé de mi primo  Eduardo De Castro, yo  lo admiraba mucho, me interesaba lo que hacía y él me apoyó para cumplir mi sueño y aquí estoy, toda una vida dedicada al periodismo deportivo a  vigilar de cerca las hazañas de los nuestros, a reconocer sus valores y a hacer que se les  reconozcan”.

¿Por qué se inclina por el periodismo deportivo?

“El periodismo que se practicaba en mi  época, en sus inicios era totalmente diferente al actual; los hechos no se registraban detalladamente, habían muchos errores de apreciación y esto me inclinó a que me decidiera por la rama deportiva, dije: Hombre, yo puedo intervenir aquí, conozco y sé mucho de deportes y por qué no incursionar en lo que sé?.

Chelo De Castro contaba con 25 años de edad cuando inició en el periodismo en el año 1945 y confesó que pudo haber comenzado antes, pero la oportunidad no se le había presentado. Antes todo era más difícil y por ello manifiesta que a las generaciones de periodistas, les ha llegado más fácil, inclusive hasta con tecnología a bordo; tienen mayores oportunidades, por eso deben aprovecharlas.

Orgullosamente fue el barranquillero neto, el ñero, ñero que amó la vida, le gustaba lo natural y especialmente  hizo de su sabia existencia un hombre de bien, de respeto; admirado, actuó siempre con honestidad no solo como profesional, sino en lo social, con una inteligencia admirable, por el discurrir de un accionar claro, de buen sentido del humor como el  auténtico hombre que supo hacer las cosas y expresaba con firmeza lo que sentía con responsabilidad y veracidad, porque para informar hay que estar seguro del tema,  lo resaltaba en sus expresiones.

La admiración de  sus fieles seguidores fue la fluidez verbal, el sinnúmero de expresiones que en sus años de periodismo y de vida social manejó. Fue un fervoroso lector de grandes personajes de la literatura nacional e internacional. Fue y sigue siendo la adoración de sus hijos que lo catalogaron como a un verdadero líder. Nunca  protagonizó un acto de indisciplina, haciéndolo siempre grande. “Mondis miquis joping yegua”, es una de las tantas expresiones que nos da las luces de estar frente al Chelo De Castro, barranquillero con cara de gringo y ojos azules como un alemán currambero; dicho de un gran amigo, suyo, roqueño como èl, pero que desde el más allà lo sigue admirando; el gran Musa Tarud.

Famoso por su programa radial Desfile deportivo y su columna en El Heraldo

Como buen barranquillero se  destacó con  frases célebres en su estilo cuando quería darse a entender con doble sentido  o unas directas indirectas  como:  Cógeme ese trompo en la uña,  “Never Come back” (nunca), “Bambinazo” (jonrón),  “mondis miquis, joping yegua”, y muchísimas otras, conocidas comunmente por la vieja generación de Barranquilla, su “Curramba la bella”,  expresiones que  fueron conocidas por algunos  jóvenes, que aún las recuerdan. 

Chelo De Castro seguirá siendo un gran ejemplo para sus hijos, su familia y toda una generación de periodistas que creció escuchando sus narraciones deportivas, leyendo sus columnas de opinión y bebiendo de una auténtica fuente de sapiencia deportiva.

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