Párroco Pedro Nel Meza, 31 años de liderazgo como misionero de Dios

Has el bien sin mirar a quien, su finalidad como ministro de Dios. La humanidad vive pendiente de mi vida. 

 Por: Wilber José Fábregas Molina

“Al que le van a dar le guardan”. Dice un popular refrán, caribeño, como se le puede aplicar al  presbítero jesuita Pedro Nel Meza Genes, barranquillero de pura cepa, quien desde muy niño se caracterizó por su don de servicio, de ayudar a los demás desinteresadamente, algo destinado para él, un don  que percibió como ejemplo de su señora madre, en un hogar donde el sol radiante, llenaba de alegría ese espacio amoroso, combinándolo con un medio ambiente sano  de esos inolvidables, el mismo, aquel que con las brisas frescas de las tardes  pasaban murmurando, cantando  en la distancia, como lo expresa la inolvidable composición de Estercita Forero; se vivía desde el rio hasta el mar; un  panorama característico de  Barranquilla, la Puerta de Oro de Colombia.   

Desde muy niño sintió ese deseo de servicio, razón por la cual sin que fuese difícil para sus padres en su formación, aplicó lo que la vida le iba poco a poco, paso a paso, enseñando y cómo el sacerdocio es un compromiso, profundo, formal y de por vida para con el Todopoderoso y no solo a él, sino a los demás; a sus hijos, los de Dios, inyectándole a su formación y avance como misionero, la paciencia que se debe aplicar a todo. Así se fue dando, su diario vivir y cada día iba alcanzando su designio.

 Para que el ser humano alcance sus propósitos, debe aplicarse además amor, respeto, las buenas costumbres y el deseo de servicio hacia sus semejantes y esto lo ha catalogado al Padre Pedro Nel tras haber realizado un largo recorrido en cada parroquia donde cumple formalmente con su misión. 

Le conocí en la Iglesia de Guadalupe del barrio Modelo de Barranquilla donde asistíamos, mi familia y yo como un deber religioso, lleno de fe y desde ese momento observé su perfil de líder, no solo llevando a la sociedad mensajes, sino su voluntad de prestar a quienes a él acudían, para recibir un servicio anhelado por los miembros de la comunidad. 

Nació en Barranquilla, Atlántico. Con el correr de los años adelantó sus estudios, la formación académica que lo empoderaba más para cumplir la misión y en el tiempo justo fue ordenado como sacerdote el 9 de septiembre de 1995 y como buen caribeño me imagino que recordaría ese viejo tema vallenato…” Los tiempos cambian” donde en uno de sus apartes dice: Como pasan los tiempos y ni siquiera nos damos cuenta.

Su labor sacerdotal 

Cuando le abordé tras haber concluido una de las tantas misas que ofició por un largo tiempo en el barrio Modelo, me dijo con el corazón henchido de alegría; “me siento satisfecho con la labor pastoral que he venido desarrollando en distintas comunidades”, aún le faltaba mucho camino por recorrer y en su pasión se vislumbraba el deseo de seguir adelante como el destino le había trazado. 

 Y fíjense que esa misma satisfacción me la ha mencionado infinidades de ocasiones donde lo he buscado para que nos siga contando sus experiencias vividas en lo que soñaba desde temprana edad. Cuando lo hace, traigo a colación esa expresión del poeta Pablo Neruda…”Confieso que he vivido”. Es el apego que lleva dentro de sí un ser, de ir alcanzando lo anhelado. 

 Su meta

La meta de este sacerdote es continuar en alma, vida y corazón dedicado lo que le gusta y sabe realizar, me confesó en medio de su inmancable sonrisa que le acompañe en su actividad diaria, cualidad que posee una persona para compenetrarse con los suyos y sobre todo para que quienes a él acuden, tengan la confianza y tranquilidad de lograr el objetivo anhelado como consejero en su misión como presbítero. 

Este miércoles 9  de septiembre es para este párroco una fecha especial, el celebrar un aniversario más de su ordenación sacerdotal, 31 años, labor que ejerce con mucha satisfacción por estar educando a los feligreses llevando la palabra de Dios, un compromiso que tiene en cada homilía pidiéndole a Dios por las familias colombianas, sin distingo de raza, ni condición social, ni política y aún religiosa, expresando que todo ciudadano que desee llegar hasta donde él se encuentra lo recibe con agrado, porque sabe que de hacerlo confían en lo que manifiesta.

La paz de Colombia, es una de las más recientes peticiones que hizo buscando la unión de todos los colombianos como buenos hermanos que somos y precisó que es importante rodear a los gobernantes para que haya tranquilidad y alegría en todas las regiones de Colombia.

Resaltó que así como existe un compromiso con Dios también lo debe haber con los hijos suyos; la comunidad, como debe hacerlo el padre para con sus hijos.

Sostiene que si un hermano peca, contra otro hermano suyo de sangre, debe reprenderlo, no en público,  sino en privado para  que no lo vuelva a hacer y si le hace caso lo ha salvado y si éste aún persiste en asumir dicho pecado debe acudir a llamar a otra o mas personas para que hayan testigos, sino tampoco lo hace debe exponerlo a la comunidad como última instancia, para que sea la misma que lo juzgue o califique como un pagano o publicano como lo contempla el Santo Evangelio según San Mateo 18,15-20.

 Su accionar 

El padre Pedro Nel Meza Genes, es un reconocido sacerdote católico de la Arquidiócesis de Barranquilla, Colombia ha profesado como párroco en distintas comunidades de la región, incluyendo la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, la Santísima Trinidad, párroco en el municipio de Santo Tomás, Atlántico y la Iglesia San Vicente de Paúl donde ha liderado activamente la vida comunitaria y las tradicionales procesiones de Semana Santa. Según sus propios testimonios compartidos por medios eclesiásticos, el amor y la fe inculcados por su madre fueron fundamentales para descubrir su llamado al ministerio sacerdotal. 

Algo que lo ha marcado como sacerdote es el que en cada oficio eleva un poema-oración conocido como “Estate, Señor, conmigo”, atribuido tradicionalmente a Santa Teresa de Jesús (Santa Teresa de Ávila)

“Estate, Señor, conmigo siempre, sin jamás partirte, y, cuando decidas irte, llévame, Señor, contigo; porque el pensar que te irás me causa un terrible miedo de si yo sin ti me quedo, de si tú sin mí, te vas”. 

Comparte lo que te inspira