Veinte años sin Gianrocco 

Por : Roque Filomena Angulo 

Hoy, ¡Cuánto! ¡Cuanto recuerdo!

El hijo amado y bondadoso,  el nieto amoroso y efusivo,  el hermano solidario y querido,el sobrino amable y cariñoso, el primo entusiasta y comprensivo, el compañero ideal, el fiel amigo, el cantante natural. 

Veinte años ya han pasado desde ese aciago momento  en que la fortuita imprevisión apagara su candil de aliento, y marchitara su vida en flor,  dejándonos un inmenso dolor a quienes degustamos su tiempo, su risa sonora  y su sentida y barítona voz.

El arcano destino, muy temprano apagó lo que fue su lumbre flamante y juvenil que esplendía como el sol que brilla entre las altas y albas nubes errantes con imperecedero recuerdo de su inolvidable talante. 

 ¡Cuánta falta que nos hace GIANROCCO! 

¿Como olvidar su ánimo vital maravilloso?

¡Ese candor en su abierta sonrisa encantadora!

¡Sus cálidas expresiones de amor y estima!  

No es  nada fácil mitigar esa dura pena que por siempre ha quedado en nuestras vidas por tan inesperada y precoz partida.

¡Desgraciada fatalidad! ¡Impertinente y cruel!

Hoy, después de 20 años sin GIANROCCO, quedan, ineludiblemente, dolorosos recuerdos de potencial derrumbado, de esperanza truncada,  de sueños apagados, de proyección quebrantada, de esfumadas ilusiones pero también quedan, en nuestros   corazones,  los más vivos y hermosos momentos de vida, con la bondad del Dios Todopoderoso que nos da la entereza de nuestros días, para atesorar en nuestra mente una humilde semblanza, noble y sentida, un pensamiento puro y leal, un sentimiento profundo de paz interior y de alivio espiritual.

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