María Angélica Pérez, la nutricionista que encontró el sabor de la vida en la repostería artesanal

Por: Lida Mendoza Orozco
La historia de María Angélica Pérez y su pasión por la cocina comenzó en su natal Barranquilla en las aulas de la universidad, cuando descubrió que aquel éxtasis que sentía al cocinar, podía caminar de la mano de su profesión, la nutrición.
Esta nutricionista que estudió en la Universidad del Atlántico, en la Facultad de Nutrición y Dietética y se especializó en plantas medicinales en la Facultad de Química y Farmacia de la misma universidad, inició el mundo laboral y trabajó en varias clínicas, en las que prestaba su servicio como nutricionista y con amabilidad procuraba el bienestar de sus pacientes.
Allí comenzó a poner atención especial a los diabéticos y así inicia su recorrido por el camino de la repostería abriéndoles una oportunidad para disfrutar de postres y tortas sin perjudicar su salud.
Tiempo después, terminaron los contratos en la clínica y en ese momento de su vida pensó que debía seguir insistiendo y presentar hojas de vida para continuar, sin embargo los días fueron pasando y mientras esperaba una oportunidad, volvió su mirada a los ingredientes, las texturas, los sabores, los aromas, las refractarias, el horno, el congelador, la batidora y con disciplina mucho amor, se dedicó a preparar yogures artesanales y ofrecerlo a las amistades, que apoyaron este emprendimiento degustando y comprando los productos, lo que la llevó a pensar seriamente en la repostería como su forma de vida.

Besos de ángel
Hace tres años tomo la decisión de crear su marca y así nació Besos de ángel, pastelería y repostería artesanal, a través de la cual ofrece sus tortas y postres a los que les imprime todo el sabor natural usando ingredientes saludables de la más alta calidad.

A través de estos años, Besos de ángel se ha posicionado y hoy María Angélica dedica varias horas al día a la preparación de por lo menos 40 postres y tortas mensualmente, que son las delicias de una clientela que está feliz con los productos.

Su cocina se convirtió en una especie de laboratorio de sabores, donde trabaja de manera constante, experimenta, aprende y perfecciona sus preparaciones pensadas para quienes deben cuidar especialmente su alimentación, particularmente las personas que viven con diabetes.
Mientras cocina, María Angélica sonríe, escucha y canta alabanzas pero también hace una oración de agradecimiento, mientras los olores impregnan su casa y en el ambiente se siente la dulzura de esos besos de ángel.

Así, María Angélica se convirtió en una repostera sin olvidar que es nutricionista, por eso ofrece una alternativa saludable, demostrando que para cuidar la alimentación no necesariamente se debe renunciar al placer de degustar un delicioso postre.
Su familia, su mayor aliada

Hace 18 años, María Angélica contrajo matrimonio y conformó su familia junto a su esposo, su compañero enamorado y abnegado, Juan Carlos, y sus dos hermosos e inteligentes hijos Carlos Daniel y Mariángel; juntos la han apoyado en este transitar por la cocina, la acompañan, la animan y hacen de sus jornadas un momento mucho más agradable y feliz.
Han sido tres años de producción permanente, en los que seguramente ha vivido días buenos y otros no tanto, algunos en medio de los afanes diarios, del cansancio y el estrés, otros de experimentar nuevas recetas una y otra vez hasta lograr la excelencia, mientras tanto, sigue avanzando, creciendo y soñando con abrir su repostería en Barranquilla, su casa de siempre y extenderlo a Pensilvania en Estados Unidos, mientras ese momento llega, María Angélica continúa trabajando, construyendo su propia historia y demostrando que el cuidado de la salud y el placer también pueden sentarse juntos a la mesa a degustar los deliciosos postres y tortas de sus besos de ángel .





