“ Del juglar a la memoria”, la cadena que salvaguarda el vallenato 

Por: Lida Mendoza Orozco

El conversatorio “ Del juglar a la memoria”, la cadena que salvaguarda el vallenato, reunió varias voces autorizadas en el tema de preservación del vallenato tradicional, llamado que hiciera la UNESCO, que en 2015 lo incluyó en su lista de patrimonio cultural inmaterial que requiere medidas urgentes de salvaguarda, alertando sobre el riesgo real de la pérdida de esta tradición. 

Mucho tiempo ha pasado y el vallenato ha ido evolucionando “Del burro a la internet”, como lo dijo en alguna ocasión  Consuelo Araújo Noguera, que desde siempre tuvo claro que “Es con vallenato que nos tomaremos el mundo”; sin embargo, la preocupación sigue latente y los actores involucrados en este tema siguen trabajando para preservar la memoria y la identidad de este territorio a través de la música vallenata que ha cruzado fronteras, conquistado  nuevos públicos, entrado en las plataformas digitales y  ha encontrado nuevas maneras de producirse, promocionarse y escucharse.

¿Qué habría hecho Consuelo Araújo para preservar  el vallenato tradicional en este tiempo? 

La pregunta clave la hizo su hijo Andrés Alfredo Molina, la respuesta la resumió en cinco verbos: documentar, formar, proteger, producir y convocar y con ello, se abrió la conversación que se paseó por varios interrogantes que han sido planteados desde entonces: ¿Qué hacer los 360 días del año restantes después de Festival Vallenato? ¿Cómo fortalecer a Valledupar como ciudad creativa de la música, declaratoria que hizo la propia UNESCO en 2019? ¿Cómo utilizar la inteligencia artificial como una herramienta a favor y no en contra? ¿Cómo articular el trabajo de los distintos actores involucrados en la salvaguarda del vallenato? 

En su discurso inicial Andrés Alfredo Molina dejó claro que Consuelo Araújo entendía que lo que no se documenta corre el riesgo de desaparecer, por ello, piensa que hoy su mamá, habría comenzado por  documentar y crear un gran archivo digital, porque guardar la memoria del vallenato siempre fue una gran preocupación, como también lo fue la formación porque la tradición necesita nuevas generaciones, “Por eso, seguramente habría mirado con atención los semilleros que ya existen, como la Academia de Música Vallenata Andrés “Turco” Gil, que desde hace décadas forma nuevas generaciones de músicos, y los procesos de formación impulsados desde la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, entre muchos otros”; proteger sería otra de las grandes tareas que estuviera realizando “ La Cacica”, porque conocía de cerca las historias de canciones que terminaron circulando sin que sus verdaderos creadores recibieran el reconocimiento correspondiente y por último y no menos importante, Consuelo Araújo  convocaría y sentaría en una misma mesa a al compositor, al acordeonero, al productor, al ingeniero de sonido, al fabricante y reparador de acordeones, al empresario, al promotor cultural y al intérprete,  no para impedir la evolución del género, sino para preguntarse qué es aquello que no debería perderse en el camino, “porque internacionalizar una cultura no significa despojarla de sus raíces”.

¿Qué hacer durante los días que quedan después del Festival de la Leyenda Vallenata?
Este fue otro de los interrogantes que surgieron durante el conversatorio.  La pregunta tiene una respuesta que va más allá de organizar más eventos. Tiene que ver con comprender que una ciudad que ha construido buena parte de su identidad alrededor del vallenato puede convertir esa riqueza cultural en una experiencia permanente.

Sobre el tema, el director de Diatónica artist management, Beto Murgas Jr planteó la necesidad de articular esfuerzos entre gobiernos, artistas,  empresarios, compositores y Fundación Festival de la Leyenda Vallenata,  gestores culturales, gremio del turismo, entre otros actores, con el fin de diversificar la oferta, por lo que propuso: volver a realizar el Festival de la Quinta, respaldar los lanzamientos de los artistas vallenatos, brindar la oportunidad a los turistas de que puedan visitar el parque de la Leyenda y tomarse una foto en la tarima con un micrófono, que se visiten los museos,

“Vamos a  tratar de tener cinco o seis eventos de esos que van a permitir que la ciudad se dinamice no tanto como en el festival, pero un 25 o 30% o 20% y eso sin duda beneficiaría también la economía y el turismo de la ciudad”, concluyó Beto Murgas Jr, quien además propuso a la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata abrir un nuevo concurso para que puedan participar las agrupaciones vallenatas. 

¿Preservar la raíz o apoyar la evolución?

El presidente de Sayco, Rafael Manjarrez, tocó el tema de regalías y el trabajo que hace Sayco por el bienestar de los asociados, pero además, puso el dedo en la llaga cuando se refirió a “hacer un ejercicio de conservación real de la música que permitió que nos conocieran”, haciendo referencia a lo que se viene registrando con la evolución del vallenato, las composiciones con el uso de la inteligencia artificial  y  las fusiones con otros géneros con las que se están dando a conocer las nuevas generaciones.  

Su mensaje contrastó con lo referido por Andrés Ovalle, presidente de Codiscos, quien aseguró que el vallenato se ha consolidado a través de un proceso no solamente a nivel local, sino en el mercado internacional, lo que de acuerdo a su opinión, puede ser un gran orgullo y una gran oportunidad de mayor cobertura, mayor desarrollo y la posibilidad de construir nuevas comunidades  y que estas puedan crecer.  “El vallenato tradicional dejó de ser solamente memoria y ahora también es contenido y lo importante de eso es que ha hecho que se cierre la brecha:  las nuevas generaciones consumen vallenato tradicional y de igual manera las generaciones anteriores también consumen vallenato actual”. 

Entre estas dos opiniones surge una tensión que no necesariamente necesita resolverse escogiendo un solo camino. Tradición y evolución pueden convivir si existe conciencia de dónde están las raíces y el origen. 

El vallenato tradicional puede convertirse en contenido digital sin dejar de ser memoria. Puede llegar a nuevos públicos sin renunciar a las historias que lo hicieron posible. Puede dialogar con otros géneros sin perder su esencia y sin olvidar el territorio que durante décadas encontró en esta música una manera de narrarse.

Quizás allí esté uno de los grandes desafíos de la salvaguarda: no confundir conservar con congelar en el tiempo.

Pero ¿Qué estamos haciendo hoy para que en el futuro la gente pueda conocer cómo sonaban los instrumentos, qué expresiones usaban los juglares, cómo sentían y cómo narraban los acontecimientos en este territorio? El juglar contaba los hechos cotidianos y las situaciones que le ocurrían en su vida y los transformaba en canciones que daba a conocer  viajando de pueblo en pueblo donde llegaba en burro. Esas canciones se fueron convirtiendo en memoria viva y fueron construyendo la identidad de un pueblo.  

Ahora corresponde a las nuevas generaciones recibir esa herencia, cuidarla y perpetuarla sin perder la raíz. 

El conversatorio cerró dejando claro que a pesar de la evolución del vallenato que ha conquistado nuevos mercados con las nuevas generaciones de artistas, no hay que descuidar el origen, las raíces y Valledupar está en la capacidad de organizar  actividades folclóricas y culturales durante todo el año, ratificando que es una ciudad de eventos y que el vallenato es su esencia,  su memoria  y su identidad, porque salvaguardar  el vallenato no significa detenerlo en el tiempo, significa impedir que, mientras evoluciona,  olvide el camino que lo trajo hasta donde está. 

Comparte lo que te inspira